Él iba siempre caminando por la misma calle, se topaba con la misma gente, doblaba donde mismo y nada parecía cambiar en su vida. Su sombrero marrón combinaban con su traje del mismo tono, una bufanda adornaba su cuello y se tapaba la boca con ella. Corría un viento cálido, un otoño sin mayores tristezas.
Nunca le gustó que la gente lo mirase, incluso cuando conoció a su mujer, le molestó que ella se le acercara, tocara su hombro, y en fin, lo que siempre ocurre luego.
Pero esta vez sentía algo diferente, seguía sus propios pasos, pareciera que ya el cemento tiene sus huellas marcadas, siente unos ojos mirándolo. Dirige la mirada hacia el suelo, un perro, de los típicos quiltros lo observaba atentamente, la primera palabra fue extraña. No era un guau, era más un hola, un como estás, seguido de un como está la familia, luego de un chao y nos vemos después, te espero en mi casa.
No comprendió nunca eso, hasta el último día de vida, cuando su mujer tomó su mano y ambos dejaron el mundo para siempre. SU VIDA SE FUE COMO ESE PERRO QUE SE ACERCÓ, NO FALTÓ NADA PARA PODER ENTENDER A QUE SE REFERÍA AQUEL ANIMAL.
UN TE QUIERO, UN LO SIENTO, UN GRACIAS, ES ESO LO QUE SIEMPRE NOS DIRÁ EL PERRO DE NUESTRAS VIDAS, QUIZÁS DOBLANDO POR UNA CALLE TE ENCUENTRES CON ÉL, TE SALUDARÁ Y SABRAS QUE TU VIDA HA VALIDO LA PENA, TAL COMO LO PENSÓ AQUEL VIEJO CON SU BUFANDA Y GORRO MARRÓN CUANDO SE ALEJABA DEL MUNDO JUNTO A SU MUJER.
María Oyaneder
Porque siempte escribo cuando tengo pena, eso no lo sé, y tampoco sé porque tengo pena. .....
No entendí ni lo que escribí.
un poco extraña la entrada te dire =/ ahora ando con la mente extraña , pero me encanta como escribes te quero
ResponderEliminarMe gusto, me gusto mucho la entrada. Supongo que con pena uno escribe parte de lo que siente en ese minuto, como liberandolo, echando too pa afuera... ni idea, yo cuando estoy triste tengo uan encesidad de escribir.
ResponderEliminarTe quiero amiga
chao