domingo, 12 de septiembre de 2010

Que sueños, que sueños

Y el tema era el siguiente.
Se estaba promocionando un nuevo artículo en el canal de compras, ya sabrás, eso no lo ve nadie; solo la gente ociosa que no tiene nada que hacer y bueno, eso podría ser entendible.
Un hombre, llamado Roberto de 20 años estaba haciendo zaping con su control remoto y algo lo hizo detenerse en este famoso canal (que no vale la pena mencionar como se llamaba dicho canal).
Sus ojos quedaron muy abiertos, viendo el producto que mostraban.
Quiero que te imagines bien esto que vendían, trata de verlo en tu mente y te darás cuenta de lo fascinado que quedó Roberto al mirarlo por primera vez.
Unos anteojos negros, que parecen muy normales, con marcos delgados, un vidrio transparente; pero algo debía tener para que causara tanta emoción. Encima de los lentes unas letras coloridas decían: ¡¡¡Compre ahora, este maravilloso lente, que lo llevará a ver cosas inimaginables!!!
Luego aparecían personas usando los anteojos, estaban felices, nunca jamás irías a ver a un ser humano más alegre que aquel. Tomaban a sus perros y los besaban.
Los sueños se podían hacer realidad con esos aparatos.
No estaba caro, pensó Roberto, dejando de estudiar en la Universidad podría comprarlo y ser feliz para siempre.
Llamó al número que señalaban en la ventana llamada TV, una señorita de dulce voz le contestó. Él fascinado le declaró que quería uno de esos anteojos, que se lo enviaran de inmediato.
Y no fue el único que calló en ese juego, su vecina de al lado, una chica de 17 años igual lo hizo; nunca se habían dirigido la palabra y tampoco lo harían, su destino era que se miraran esa misma tarde y se enamoraran, pero eso nunca pasó, prefirieron esperar todo un día a que le llegaran esos lentes para ser felices en vez de mirar más allá de sus narices.
Roberto recibió los lentes, estuvo un mes usándolos, podía convertirse en un cineasta, con tanta cosa que imaginaba, los colores venían de la nada, ya se había casado 3 veces, tenía mucho dinero y todos los días comía como un rey.
Pero llegó el día en que los famosos anteojos se le calleron, y plam, se rompieron, ya no quedaba nada de ellos. Buscó rápidamente la garantía, pero nada decía de ella en el papel que le dieron de boleta. Ahora nada le queda, se descubrió viviendo en un callejón, sucio y sin nadie que lo acompañara.
Se dice que trata de recordar esos momentos con sus tres esposas, dándole una rosa blanca a cada mujer que pasa por su lado, pero nadie lo puede mirar directo a los ojos, pues esos anteojos se los robó.



María Oyaneder
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Ayer mientras trataba de quedarme dormida, se me ocurrio un cuento con esos anteojos de la felicidad, no sé, me gustó cuando lo imaginé. Quizás no es lo mejor que haya escrito..en fin.
Estoy esperando una semana Bicentenario muy buena. Después de todo, no todos los días un país cumple 200 años de independencia, no?


2 comentarios:

  1. ooo esta rebueno, me recordor a la cultura huachaca...
    pucha siemrpe te me adelantas a lso temas! justo esta pensando en escribir algo asi ¬¬ kk
    xD
    Me gusto mucho^^
    te kero amiga
    cuidate
    xao

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  2. Hola Pollo de mi corazón , veo que mi amante(chiste interno) se adelanto xD me gusto tu escrito como siempre eres genial amiga te quiero hasta el infinito y mas haya!!! te adoroooo amiga miaaaa!(PD:soy kari me da flojera loguearme)

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Hola!
Gracias por pasar por mi blog, espero que me dejes tu comentario^^
De antemano, gracias

María O.