martes, 1 de febrero de 2011

Aquel hombre

Aquel hombre se le veía pasar a cada hora por esa misma calle.

Aquella calle tenía un presentimiento que no la hacía dormir en las noches, ni en las siestas de una tarde de verano.

Aquel día una niña se atrevió a preguntarle que lo hacía venir cada una hora por esa calle.

Aquel hombre le respondió que aquella calle era más como una amante.

Una de aquellas que cuesta enamorar y que mirándola con disimulo, aquella calle se impregnaría de él.

Desde aquella tarde la calle dormiría cada hora para poder verlo pasear por entre sus veredas.


María Oyaneder

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Extraño poder escribir seguido, también el hecho de no encontrar oportunidad para seguir creando mis sueños. Tengo tanto por hacer, tanto que debo cambiar, que mi cuarto se me hace pequeño para todo este mundo que tengo aquí dentro.

Agradezco que ya todo a pasado, me gusta esto, y más que ahora todo vaya a cambiar para siempre. Ese futuro se ve prometedor. Gracias por leer.

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María O.